NUTRICIÓN ONCOLÓGICA

Una nutrición adecuada es fundamental para prevenir el cáncer, acompañar al paciente durante el tratamiento médico oncológico y reducir el riesgo de recaída por esta enfermedad. Un soporte nutricional prescrito de manera apropiada es aquel que provee al paciente la energía y los nutrientes adecuados teniendo en cuenta variables como: estado nutricional actual, el tipo de tumor o cáncer (sólido, hematológico o linfático) y el estado de la enfermedad (temprano, intermedio o paliativo).

De esta manera, el rol de la nutrición en el cáncer no se debe limitar a que el paciente simplemente “coma”. Un objetivo de la nutrición oncológica es evitar el ingreso de más sustancias carcinogénicas al organismo del paciente, se debe buscar reducir al mínimo posible la ingestión de componentes dañinos presentes en la alimentación cotidiana, ya que está demostrado que entre el 30 al 40% del total de cánceres tienen su origen en los estilos de vida; en otras palabras, gran parte de la carga pro-cancerígena ingresa por la boca.

El siguiente objetivo de la nutrición en el cáncer tiene que ver con el sistema inmune. Actualmente, está comprobado científicamente que las células del sistema inmunológico interactúan con las moléculas que provienen de la dieta; de tal manera que existen nutrientes que en una cantidad adecuada y en armonía de otros pueden modular de manera favorable la respuesta inmunológica; es decir, estimular una mayor actividad de linfocitos contra el tumor y reducir aquellos mediadores que estimulan la inflamación y que empeoran el pronóstico del paciente.

La persona que padece de cáncer o es sobreviviente de esta enfermedad, debe buscar un peso corporal adecuado.

Lo más común en estos casos es encontrar a los pacientes en delgadez o caquexia (delgadez extrema), la cual se relaciona con niveles bajos de hemoglobina, albúmina y neutropenia, los cuales son indicadores del estado general del paciente y del pronóstico de su recuperación. Por otro lado, el sobrepeso ha sido visto durante mucho tiempo como la referencia de la buena salud en diferentes etapas de vida. Sin embargo, hoy sabemos que el exceso de grasa corporal (sobrepeso u obesidad) eleva el riesgo de padecer cáncer de mama, endometrio, colon y recto, páncreas, vías biliares, hígado, próstata y riñón; además incrementa el riesgo de recaída en aquellos que terminaron el tratamiento. Por tales motivos, las personas que padecen o que buscan prevenir esta enfermedad deben hacer todo lo posible por mantener un peso corporal adecuado.

Por lo expuesto, la nutrición oncológica es una herramienta importante y un pilar en el manejo de esta enfermedad. No existe paciente con cáncer que no se beneficie al recibir un soporte nutricional apropiado, así como adoptar estilos de vida más saludables que le permitan disfrutar de la misma y prevenir esta y otras enfermedades.

En esta sección pondremos al alcance de todos nuestros lectores las recomendaciones básicas en nutrición y salud que nuestros pacientes y el público en general requiere para afrontar el cáncer. Liderado por el Licenciado Edgardo Palma, especialista en Nutrición Oncológica